









Dulce resaca de los dos primeros cruces de cuartos de final de la Liga Fertiberia, en los que Atlético y Real abatieron a Oporto y Valencia respectivamente
La tarde en el Jorge Garbajosa de Torrejón comenzó con el Atlético- Oporto, en el que los de San Román supieron rehacerse de las bajas que presentaban y ganaron a un dignísimo Oporto, que jugaba por vez primera nuestra competición y que logró llegar hasta cuartos. El Atlético siempre llevó la iniciativa con un Dani destilando arte en el tapete verde, con Mena ametrallando con su potente chut desde fuera; lo mismo que Capucho en el bando luso. No me gustaría estar en ninguna barrera si son ellos los que chutan. Pero el choque sirvió para reivindicar la capacidad goleadora de Alfaro, por quién no parecen pasar los años. El “Polaco” Arzeno también colaboró de cara a gol más de lo habitual, como lo hicieron todos los colchoneros, desde el “Mono” Navarro Montoya hasta Julián.
El Oporto mostró variedad de recursos y un gran equipo, pero, como dijo su míster en rueda de prensa posterior al partido, aún no controlan muchas de las variables de éste juego, mientras que los rojiblancos sí supieron hacerlo. A pesar de lo cual es un placer ver jugar a Fernando Gomes, único mayor de 50 capaz de “atreverse” a saltar a nuestro tapete. No menos placer es ver al eléctrico Rui Barros, que no ha perdido ni un ápice del peligro que siempre tuvo en las cercanías del área.
Cumplieron los atléticos su favoritismo, no sin sufrimiento, como también lo hizo su eterno rival blanco.
El Real Madrid se presentaba en cuartos con todas las dudas surgidas en los tramos finales de sus dos últimos encuentros, ante Atlético y Barça, en los que perdieron.
Ya con la enfermería casi vacía, los blancos fueron un huracán de goles, sobre todo al principio de partido. Cuando el bravo conjunto de Ciraolo quiso darse cuenta, les habían metido cuatro. Apechugaron con ese hándicap toda la primera parte, en la que remaron con un Pipo Baraja inconmensurable, con Juan Sánchez volviendo por sus fueros y con un esfuerzo colectivo que les devolvió al partido. Pero claro; si en la segunda mitad te vuelve a pasar lo mismo, apaga y vámonos. El Real Madrid volvió a romper el partido en la segunda mitad a base de ritmo y goles, con Amavisca, los hermanos Pérez Muñoz, Julio Llorente, Fernando Sanz y toda esa pléyade de estrellas a pleno rendimiento, mientras que el conjunto ché, con un cambio menos en las rotaciones, se volvió a resentir de lo mismo que en partidos pasados.
El resultado, 18 a 13, suma 31 goles en un partido para enmarcar. Pero sumando los del primer choque se cuartos, son 53 los goles que tuvo que cantar éste speaker, en una tarde gloriosa de Futbol Indoor y de goles. Tanto es así, que llegué a cantar dos goles fantasma que al final no acabaron por entrar en la portería del Oporto. Espero que me perdonen los lusos, pero es que en el tapete verde Fertiberia….veo goles.
Y éste viernes, más de lo mismo. Montcada i Rexac y Vigo acogerán los otros dos choques de cuartos; Barça-Sporting y el derbi gallego. Queremos goles.
Carlos Gil