










Una victoria contundente ante Grecia por 4 goles a uno guía a los de Joachim Löw a enfrentarse al ganador de Italia-Alemania en la antesala de la final
Partido bipolar con una primera parte en la que la lentitud germana en el toque y el planteamiento ultradefensivo del conjunto heleno hicieron aburrirse de lo lindo al personal. Cerca del descanso un chut desde fuera del área de Lahm se convirtió en el 1-0 para Alemania, lo que parecía decantar definitivamente el choque dada la inoperancia ofensiva del conjunto de Fernando Santos; Samaras era una isla en ataque y su jugador más desequilibrante, Ninis, jugaba a 50 metros de la portería de Neuer.
Con ese ajustado marcador se llegó al descanso de un partido dominado de cabo a rabo por los teutones pero a paso de tortuga.
El tiempo pareció acelerarse en la segunda mitad, gracias a una contra fulgurante dirigida por el recién ingresado Gekas que Samaras convirtió en el momentáneo empate, ante la alegría de la hinchada helena y el silencio germano, Angela Merkel incluida.
Lejos de devolver el equilibrio al partido, éste tanto pareció el revulsivo necesario para que la apisonadora germana pusiera la quinta marcha. Si alguien se merecía el tanto era el madridista Khedira, que jugando con la Mannschaft parece otro. Una volea plena de rabia percutió la red griega con violencia, avalando un esfuerzo encomiable y una capacidad de decisión tan enorme como acertada del mediocentro merengue. En apenas 6 minutos se había esfumado el sueño heleno; para más inri habían despertado a la bestia. Klose y Reus cercenaron a Grecia en un tramo de partido dominado a placer por Alemania.
Gran ritmo de juego y un chorro constante de oportunidades, 90% alemanas. Los griegos achicaban agua como podían y de vez en cuando lanzaban alguna contra aleatoria; como la que se tradujo en penalti por mano de Boateng. Salpingidis convirtió la pena máxima para maquillar marcador. Alemania en semifinales, cumpliendo todos los pronósticos. Esperando a Italia o Inglaterra, y sabiendo que tendrá que dar más para ganar sí o sí. La emoción de éste partido duró 6 minutos; Italia o Inglaterra prometen exactamente lo contrario. Sea por el bien del futbol.